Un escándalo se avecina para el futbol mexicano luego de que fuera revelado el supuesto amaño de un partido, hecho que habría sido orquestado por el empresario Carlos Ahumada, quien el pasado 16 de agosto fue detenido algunas horas por la justicia argentina.

Dicha versión fue expuesta por el periodista Ignacio Suárez en su espacio de Récord. Ahí, el llamado “Fantasma” relató que Ahumada, tristemente célebre por los “videoescándalos” de 2004, hizo todo lo posible, incluso cosas ilegales, para que el León volviera al máximo circuito tras su descenso en 2001.

Todo comenzó un año después, cuando Carlos Ahumada compró la franquicia de los Panzas Verdes a Roberto Zermeño mediante prácticas irregulares, según lo dicho por este último. Pero, más allá de eso, lo cierto es que el empresario argentino formó un trabuco con gente como Cirilo Saucedo, Julio Cesar Yegros y Martín Vilallonga, el cual fue comandado por Carlos Reinoso.

Ya en la Liguilla del Verano 2003 del Ascenso MX, rama que en aquellos tiempos era conocida como Primera A, los esmeraldas perdieron 2-0 en la Ida de los Cuartos de Final ante los Lagartos de Tabasco, quienes eran dirigidos por Antonio Carlos Santos.

Por ende, el pase a Semifinales de La Fiera estaba en vilo, lo cual, siempre la misma fuente, orilló a que Carlos Ahumada dijera: “Vamos a ascender por las buenas o por las malas, no invertimos aquí a lo pendejo”, esto durante una reunión con Reinoso, su cuerpo técnico y otros allegados.

Si hay que dar dinero se da. Eso NO es ningún problema”, lanzó el entonces dueño del León en aras de dejar en claro que quería ascender a toda costa incluso empleando métodos antideportivos.

500 mil pesos a cada jugador, la oferta de Carlos Ahumada

Exhortado por su fuente, Ignacio Suárez se dio a la tarea de buscar a entrenadores y futbolistas de los citados planteles. El primero en dar su versión fue el “Negro” Santos, quien admitió que Ahumada y Reinoso habían ofrecido 500 mil pesos a cada jugador tabasqueño a cambio de que se dejaran perder.

Uno de los jugadores tentados por el argentino fue Camilo Romero, capitán de la escuadra en ese entonces y quien descartó aceptar cualquier soborno debido a que deseaba terminar su carrera de manera impoluta.

Todo iba de poca madre. Pero se me empezó a hacer raro que llegábamos y fallábamos muy claras. No las metíamos. En el segundo tiempo, nos metieron dos goles raros a balón parado. No mam.. güey, nos sacaron el partido en minutos en el segundo tiempo, nos metieron cuatro. Nos eliminaron y paso el León. ¿Pero sabes qué fue lo peor y lo más evidente?, que al otro día al bajar a desayunar al hotel ya NO estaba nadie del equipo ¡Nadie!. ¡Todos se fueron! Todos los de nosotros. Entonces estallé por las palabras de Camilo ¡cómo esos hijos de su p… no puedo creer que se hubieran vendido esos hijos de su p…!

Carlos Antonio Santos

 

Mira Fantasma, yo era el capitán del equipo de Tabasco y la verdad de las cosas, es que a mí me contactó Carlos Reinoso, no recuerdo si fue antes o después de la cena, pero nada claro en cantidades o nada de eso. NO sé si a los demás sí les habló o les ofreció algo, no te lo puedo asegurar. Yo te digo, que a mí me contactó… no hablamos de una cifra, pa’que te echo mentiras. Me dijo que habían armado un equipo para ascender y que él contaba conmigo para que jugara en la Primera División. Que tenía mi puesto asegurado con el equipo una vez que ascendieran, que incluso me fuera ocho días de vacaciones y luego me presentara a entrenar con el León, que ya me tenía considerado. Yo le respondí que no tenía necesidad de hacer eso, que León tenía un equipazo, que además jugaban de local, que podían dar la vuelta sin hacer esas (sic) cosas. Qué yo no me prestaba a eso, porque se iba a malinterpretar, porque tenía una carrera intachable y así la quería terminar, no quería que me embarraran en nada

Camilo Romero

 

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